Es una de las últimas performances que el artista realizó antes de abandonar
China, para la cual tomo como protagonistas a cuarenta campesinos y un niño que se
sumergen en un lago y permanecen en el en actitud pasiva, con el único objetivo
de
aumentar el nivel del agua. Zhan Huan nos habla de la posibilidad de cambiar el estado natural de las cosas, al mismo tiempo que incide en la importancia de las raíces
tradicionales para preservar la cultura.




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